donna e tango

MUJER DEL TANGO

En el tango la mujer recorre un camino que la transforma. No aprende simplemente pasos, mas aùn se conoce a ella misma, el trabajo que ejerce con su cuerpo serà un camino concienciente. Comenzando a superar la timdèz.

Ante todo la mujer se enfrentarà con la intimidad che el abrazo del tango produce por lo menos al principio. Por cierto no es fàcil para una persona compartir el estrecho espacio que limita el abrazo, poniendola al descubierto, ya que tendrà inconcientemente que dar cuentas a su capacidad de relacionarse con el pròjimo, como asì tambien con ella misma y con su cuerpo.

Para la mujer de hoy, que està tan acostumbrada a luchar por su independencia, tan acostumbrada a hacer todo sola. Es difìcil cerrar los ojos y dejarse guiar por el hombre en la pista de baile, que tiene el deber de dar la direcciòn y los pasos que realizar. Y sin embargo a travèz del tango la mujer puede recuperar la confiansa en si misma, en lo que siente, apreciando el placer de ser acudida por el hombre y expresar toda la sensibilidad que la distingue. En efecto la mujer es protagonista junto al hombre.

Tenemos que pensar al tango como un proyecto en comùn, en el cual dos personas crean una tercera entidad que se llama pareja y que se nutre del caracter de los dos. La mujer no es pasiva, como muchos piensan, convencidos que el tango es una danza machista. Ella representa la joya que embellece la pareja, que el hombre la pone en muestra y que gana en cambio satisfacciòn y nutrimiento. En la realizaciòn de la danza, los bailarines contribuyen de igual manera, al valor de los distintos roles que ellos interpretan. El tango valoriza la diversidad. Pero de repente sucede algo...

                                                     

Todo comienza cuando se entiende que en el tango la mujer es como la luna. Y hace aparecer de plata el sutil hilo que los conecta, transformando magicamente la luz que el hombre recoje, y que lo hace aparecer como un silencioso rey. Si el     hombre mientras danza, tiene la resposabilidad de protejer y acompañar, la mujer debe  sentir y transformar con delicadez ese señal en Bellesa. Confiando en su pareja, recojiendo su energìa e interpretando el mensaje. De manera tal que sea un placer para aquellos que los observan.

Segùn la etiqueta de èsta relaciòn que se llama tango, la mujer conciente no elije, pero favorece la elecciòn, mostrandose sutilmente de la mejor manera y dando sin condiciones toda su energìa. Se hace entender con un lenguaje que no utiliza palabras, pero si comportamientos y miradas. La Tanghera lo entiende desde sus primeras experiencias en las milongas, desde cuando con ardor se expone , aceptando de sentarse en una mesa en la espera que la inviten. Espera que sea el hombre justo para ella, pero el tango igual que la vida, tiene millones de sombras y de experiencias vividas, de encuentros desastrosos con sabor amargo o encantador.

La Tanghera en sintesis es valiente. Acepta ser vulnerable y lo transoforma en un recurso, sentandose a esa silla y aceptando que durante toda la noche podrà ser invitada o no a bailar. Aprende a esperar , escuchando la musica y conversando. Interpretando la sociedad del tango y sobretodo trabajando sobre ella misma y entendiendo que el no ser invitada no es un hecho personal si no el resultado de complejos factores, como la fragilidad del hombre que esconde infinitas facetas. Y en el momento del baile? La mujer demuestra de ser una verdadera señora quando aprende el arte mas sutil. Escuchar, sentir.

                                                   

En el tango escuchar significa sentir la musica y percibir su mensaje, ya que no todo se baila de la misma manera. Significa sentir realmente la pareja, recibiendo su personalidad y trabajando para crear un encuentro placentero que se transforma en comprenciòn. Esto significa que tiene que prestar atenciòn en ella misma, no egoìsticamente, pero saber gestionar, es asì que le equilibrio de nuestro cuerpo depende de conocernos profundamente,  de respetar nuestras necesidades, saber quales son nuestros limites y nuestras riquesas. Ser una misma sin frenesis ni ansiedades.

Comprender que la Bellesa propia es la elegancia de los propios comportamientos y del movimiento de los pies. Que la otra persona se sienta còmoda, pero tambièn saber decir con cortesìa “ no “.

La Señora del tango no se compromete, busca un punto de encuentro. No se muestra exageradamente. Saborea la atmosfera, obtiene placer para el alma, ofrece calidad.

Escrito por:

ZULEIKA FUSCO


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